Dias de perros

Joder estoy perrísimo. Normalmente suele ser a ratos, pero se ha apoderado de mi una vagancia extrema que me impide hacer cualquier cosa que exija esfuerzo físico o mental. Que estoy vago de cojones, para que nos entendamos. Ni pensar, ni escribir, nada, que no me da la gana.

Pasar un rato agradable con los mismos guanáis de siempre, beber un poco, reírnos como cabrones... Para eso si tengo ganas. Al fin y al cabo, ¿quién no las tiene?

Tirado en la cama con el portátil sobre las piernas escuchando música, viendo series, películas, porno (bueno, eso no, que es pecado). Dios, esta rutina me encanta. Levantarse a las tantas y comer, hacer el tolili unas horas y a la calle, sea viernes, sábado, martes... ¡da igual!

Lo malo es que la buena vida se acaba. Dentro de poco entraré de nuevo en la vida del estudiante. Dichosa vida del estudiante. No es tan mala al fin y al cabo, pero me toca los cojones...

Asi que tendré que aprovechar estos últimos días perrunos que me quedan, qué remedio.

Nos vemos ahí fuera perros... y perras.

Esto es Madrid al cuello

Entramos como guepardos en carrera, tiro fijo,
con los ojos en la presa, son Bastardos, eh, los Hijos,
Oktavo Piso, conexión Barajas-Cani,
arte en el tatami, sabemos los entresijos.
Underground, caelité, final round, tú ¿de qué?,
ponte firme o marchaté, prepárate para el combate,
sosiégate, balancéate por la cornisa,
tírate si tienes prisa, eh, la Tapadera Empresa.

Importa la esencia, importa poco más,
le voy dando más gas, voy notando tu ausencia,
dicen: Nasta, tronco, cómo te canteas ya,
de Barajas-Canillejas a la estrella, ya.
Es hora de dejar sonar al que perfora,
tira con los tuyos y a nosotros no nos jodas,
tantos años y no mejoras,
aquí lo que soñamos nos incita a prosperar, HB.
Hermanos Bastardos de ley, noches en vilo,
tú tranquilo, primo, que tú sabes lo que hay,
cojo el micro, camino con Nike,
de invierno con un North Face, parto en el freestyle, ye.
Mira, mira, tira y afloja,
si vienen por detrás normal que se pongan feas las cosas,
la vida es puta, mala y mentirosa,
a ciento noventa por sus curvas peligrosas.

Esto es lo que sabemos hacer, no hay otra cosa,
amanecer en parques con la lengua pegajosa,
te hacen la trece y luego se inventan alguna excusa,
estos cuatro, pa' ti, cuatro tiros de ruleta rusa.
Que sólo unos cuantos en esta city pueden abusar,
con este par tengo el placer de compartir la mesa,
cada uno su movida en la cabeza, para no variar,
la pose: tiraos' en un bar, tirando de hamburguesa.

La vida está muy mala, pero bueno, no me quejo,
le doy otra calada y disminuyen mis reflejos,
con el Nasta y Charlie Bala de festejo,
si vienen contra éstos mejor que lo hagan de lejos, te aconsejo.
Perros viejos en el juego con tres ojos,
sabemos lo que traman esos pinches putos, esos pendejos,
mejor lo dejo aún que estoy a tiempo,
bastardos calidad, Madrid ciudad, dejando ejemplo.

Estoy en el octavo a dos palmos del cielo,
las noches en vilo, rap de perros viejos,
por las que mato y por las que muero,
sacándole brillo, yo como un joyero.
Voy puliendo estilo, esto es Madrid al cuello,
chico, ahora crían malvas, ayer criaban cuervos,
compartiendo riesgos, no es fácil ser hombre,
y mucho menos ser Dios, hoy suena mi barrio en tu estéreo.
Un rollo bizarro y férreo, nuestro rollo,
sin descarríos, sobraba actitud, faltaban medios,
los cambios de planes, los empujones,
el café los lunes, el Brugal los viernes, el ¿qué hay, cabrones?
En el octavo a dos palmos del cielo,
pago el precio del carisma y vale mucho más que dinero,
dando música honesta, para gente honesta,
trayendo el jaleo, yo, la bandera de mi grupo ondeo.

Asimila que el estilo aquí, esta noche, es de matrícula,
podrás encontrarnos de pedo por Madrid, liándola,
cada uno a su película y la nuestra más real,
al final mis primos haciéndote apretar mandíbulas.
Prender la mecha y disimular, hardcore como en ola,
saber que mi conciencia está tranquila y no está sola,
sintiendo el retroceso en la clavícula, socio no hay quién los pula,
Bastardos y el Oktavo, esa es la rola.

Nos han jodido por todas partes

Joder. Cuando te levantas con el pie derecho te da un pinchazo en la nuca y sabes que vas a estar puteado el resto del día. Da igual lo que hagas, te va a salir mal. Da igual lo que intentes, te va a salir mal. Da igual que no hagas nada, te va a salir mal. Aunque decidas volverte a la cama, vas a tener pesadillas seguro.

Es una mierda. Pero hay que echarle huevos y al toro, como diría aquel. Pequeños errores de cálculo que van creciendo como una bola de nieve y al final te pega en todo el careto. Y además lo ves venir, hay que joderse.

Por suerte están los mismos de siempre detrás, ofreciéndote ponerte como el culo a beber. Cómo nos conocen los cabrones.

A seguir en el filón maricas.

Actitud XXL en cuerpo skinny

Que ya nada es lo que era mami,
hoy el Papa va de putas y Cristo viste Armani,
actitud XXL en cuerpo skinny,
seré tu chico diez, tú serás mi chica Martini.
Una delgada línea fina entre la ruina y la fama,
el sonido de la calle es nuestra ópera prima,
ellos pueden sonar diez, yo club, grabar cuatro temas,
pero no van a enseñarle al chef cómo se cocina.
Sólo grabo hits para pulir bullatis,
porque abrir la boca nunca salió gratis,
la mala intención, pongo la lluvia en tu pícnic,
y nuestro estilo crujiendo en sus bocas estilo crocanti.
Soy el contrario del que quiso y no pudo,
aquí se rechaza el pastel porque los perros lo prefieren crudo,
ni prometo ni juro, you know?
mc's me quieren mudo, pagarían por hacer estos raps seguro, va.

De salir y dar de vueltas como un frisbi,
de encajarlas como en tetris, de llegar primero como en Grand Prix,
va, de salir y dar de vueltas como un frisbi,
de encajarlas como en tetris, de llegar primero como en Grand Prix.

Las bambas que te calzan, los chándals que te visten,
los días tristes, entre síntes y samples,
mucho mejor que la mierda que compres, yo con tres,
pero tú eres un fantasma y en la calle no existes.
Sin pagos ni cobros, sencillo, sobre loops maniobro,
mi estilo es un ritmo potente y un frasón tras otro,
la cruz a los hombros, Bastardos bros y todo bajo control,
el negocio redondo, eh yo.

La música en los cascos

No sé si lo has sentido alguna vez. La sensación de volver a hacer lo que más te gusta. Es adictivo. Es mejor que cualquier droga que te puedan ofrecer. Encerrado en una habitación de doce metros cuadrados, olor a tabaco, el cenicero humeante... El portátil echando humo, la música en los cascos y el micro pegado con celo a una escalera.

Y algunos se siguen preguntando por qué cojones hago esto.