No consiste en follar. No consiste en quererla. Sólo es... qué carajo, saltemos al vacío.
Podría perderme durante días en tu cueva y pedirte que cerrases los ojos para que no entrase la luz del Sol. No quiero encontrar la puta salida de este sitio. Aquí dentro me siento protegido de todo aquello que me jode día a día y me hace perder años de vida.
Se me caerá el pelo, los pulmones se volverán de color de ruedas viejas y habré bebido Johnnie Walker hasta el vómito. Perderé los dientes y las fuerzas y las ganas de saber que la muerte espera al final, con una sonrisa de: 'Joder, viejo, tú has sabido hacerlo mejor que nadie.'
Y que suenen todas las piezas y se partan las agujas que yo seguiré amándote igual de mal que el primer día. Te diré cosas bonitas cuando todo suene feo y pediré que abras los ojos todas las mañanas para saber que ahí fuera las cosas son terribles. Pero yo soy un cobarde y no saldré de aquí.
Te regalaré una rosa el día del aniversario de cualquiera de esos desconocidos y brindaremos porque yo soy muy malo con las fechas y tú eres muy mala conmigo. Y tus tacones no sonarán porque te llevaré en volandas hasta la cama, donde haremos el amor hasta que nos suene a monotonía.
Entonces sabremos que ha llegado el momento de dejar de llamarlo amor y lo llamaremos vida.
Mierda de tipo
"Yo era un mierda de tipo que además pretendía ser reconocido como una especie de héroe sin hazañas, un mentiroso más, un prototipo fabricado a la medida de mis miedos de uvas verdes "y yo quisiera pero no me da la gana", un falso vagabundo que no erraba por gusto sino por cobardía, un viajero de mujer en mujer sin pelotas para quedarme en ninguna, un excepcional fabulador cómico con cuatro chistes en el repertorio, cuya única virtud era no repetir función para no descubrir su farsa."
Un jamón calibre 45 - Carlos Salem.
La buena vida
Me vuelven a oler los dedos a tabaco y el estómago amargo. Me pitan los oídos desde la última vez que alguien te dijo mi nombre y recordaste lo que había sido yo en tu vida. No puedo hacer otra cosa que sonreír y pensar en cuánto tiempo escucharé lo que estás pensando.
¿A quién le escribo todo ésto? No lo sé, no importa. A ti, a él, a ella... Quizá debiera escribirlo sólo para mi.
La noche pasa rápida en el parking de un McDonald's, en un garaje o en mi coche contigo. Hace tanto que no me tumbo a observar las estrellas que se me ha olvidado dónde estaban. En ese cielo negro de ahí arriba ya no hay nada que nos llame la atención. Ahora nos miramos y creemos que no hace falta nada más.
Estamos dejando escapar las cosas sin importancia que son las que más importan.
Si te cuento un secreto es porque sé que se lo vas a contar a alguien. Es una manera de que todos se enteren de algo que me da vergüenza sin contarlo más de una vez. A la cabeza es difícil engañarla, son ya unos cuantos años de jodienda, ¿verdad?
Parece que me han hecho fijo en el turno de noche. Si miro el reloj mientras escribo sé que mañana será un día de bostezos largos y de ojos tímidos.
¿Ves a esos niños jugando a la pelota? Han nacido en el sitio equivocado. Aquí nos dedicamos a llorarle a alguna rubia y a pegarle a la ginebra.
Queremos averiguar cómo de cerca está la muerte.
Cómo de cerca está la buena vida.
¿A quién le escribo todo ésto? No lo sé, no importa. A ti, a él, a ella... Quizá debiera escribirlo sólo para mi.
La noche pasa rápida en el parking de un McDonald's, en un garaje o en mi coche contigo. Hace tanto que no me tumbo a observar las estrellas que se me ha olvidado dónde estaban. En ese cielo negro de ahí arriba ya no hay nada que nos llame la atención. Ahora nos miramos y creemos que no hace falta nada más.
Estamos dejando escapar las cosas sin importancia que son las que más importan.
Si te cuento un secreto es porque sé que se lo vas a contar a alguien. Es una manera de que todos se enteren de algo que me da vergüenza sin contarlo más de una vez. A la cabeza es difícil engañarla, son ya unos cuantos años de jodienda, ¿verdad?
Parece que me han hecho fijo en el turno de noche. Si miro el reloj mientras escribo sé que mañana será un día de bostezos largos y de ojos tímidos.
¿Ves a esos niños jugando a la pelota? Han nacido en el sitio equivocado. Aquí nos dedicamos a llorarle a alguna rubia y a pegarle a la ginebra.
Queremos averiguar cómo de cerca está la muerte.
Cómo de cerca está la buena vida.
Invito yo
La habitación está llena de humo y de tensión entre tú y yo.
Las sonrisas vienen precedidas de una bocanada de aire que nos mata los pulmones y los años de ser felices. Cada tarde en el garaje hace que sea más difícil llegar a viejo, pero ¿quién quiere ser viejo?
Sírveme una copa, que no quiero recordar mañana. Sírvete tú otra, que no me querrás recordar mañana.
Estamos predestinados. Lo sé. Esas cosas se me dan bien. Soy el tipo callado que te devuelve la sonrisa, ¿no te acuerdas? Tus ganas me persiguen para juzgarme. Crímenes de guerra que aún no he cometido debajo de tus pantys. Los dos sabemos que no hay otro final posible, así que alarguemos la agonía hasta que pinche en el estómago. Quiero que me explotes en la boca.
¿A qué día estamos hoy? Debe ser enero por el frío. Debe ser invierno porque ya no recuerdo tu escote. Debe ser terrible que no salga el Sol de nuevo.
Ya me has descubierto. No miras tanto como antes. ¿O si? Quien no mira soy yo, porque ya no hace falta que mire. Ya sé que me has descubierto. Enciérrame y no me sueltes u otra podrá caer como lo estás haciendo tú. Sé egoísta y quiéreme sólo para ti, aunque los dos sabemos que eso es imposible. Tú eres no mía y yo no soy de nadie.
Apuro últimas caladas a 4,35 un interior negro. La noche está llegando a su fin y tenemos que volver a casa. Haré vomitar de vergüenza a los caballeros acompañándote a casa sin más pensamiento que el que me metas la lengua. No voy a impedirte que te dispares en un pie. Al fin y al cabo, nadie dijo que yo fuese un caballero.
¿En qué va a quedar todo ésto? Unas copas, unos cigarros y unas miradas nos han salido demasiado caro, ¿no crees?
No te preocupes.
Invito yo.
Las sonrisas vienen precedidas de una bocanada de aire que nos mata los pulmones y los años de ser felices. Cada tarde en el garaje hace que sea más difícil llegar a viejo, pero ¿quién quiere ser viejo?
Sírveme una copa, que no quiero recordar mañana. Sírvete tú otra, que no me querrás recordar mañana.
Estamos predestinados. Lo sé. Esas cosas se me dan bien. Soy el tipo callado que te devuelve la sonrisa, ¿no te acuerdas? Tus ganas me persiguen para juzgarme. Crímenes de guerra que aún no he cometido debajo de tus pantys. Los dos sabemos que no hay otro final posible, así que alarguemos la agonía hasta que pinche en el estómago. Quiero que me explotes en la boca.
¿A qué día estamos hoy? Debe ser enero por el frío. Debe ser invierno porque ya no recuerdo tu escote. Debe ser terrible que no salga el Sol de nuevo.
Ya me has descubierto. No miras tanto como antes. ¿O si? Quien no mira soy yo, porque ya no hace falta que mire. Ya sé que me has descubierto. Enciérrame y no me sueltes u otra podrá caer como lo estás haciendo tú. Sé egoísta y quiéreme sólo para ti, aunque los dos sabemos que eso es imposible. Tú eres no mía y yo no soy de nadie.
Apuro últimas caladas a 4,35 un interior negro. La noche está llegando a su fin y tenemos que volver a casa. Haré vomitar de vergüenza a los caballeros acompañándote a casa sin más pensamiento que el que me metas la lengua. No voy a impedirte que te dispares en un pie. Al fin y al cabo, nadie dijo que yo fuese un caballero.
¿En qué va a quedar todo ésto? Unas copas, unos cigarros y unas miradas nos han salido demasiado caro, ¿no crees?
No te preocupes.
Invito yo.
Apacible
Mezclamos barbitúricos de a quince el seguir vivo y Absolut a morro. No había ninguna música de fondo. Al menos ya no la escuchaba. Sólo oía carcajadas lejanas que rebotaban contra las paredes del cuarto y me estallaban en el cerebro, haciéndome andar a gatas como bajo alambre de espino.
'¡Es la guerra!', repetía, y daba otro gran trago. Todavía hoy queda alcohol repartido por la alfombra. No sé si hicimos el amor. Creo que no. A eso no se le puede llamar amor.
Sólo bebimos y echamos ojo a los viejos álbumes hasta que el día nos pilló de sorpresa y nos mató la vista.
Hoy en día From Silence va por nosotros. Al final, lo único que quedó es el silencio. Cómodo, demasiado largo y con esbozos de dejar de serlo. Pero, tristemente, el disco siempre acaba igual.
No existen las noches en vela. El insomnio es un estado mental que inventé para tener más horas en las que pensar cómo olvidar o revivir todo aquello. Tanto tiempo después y aún no he conseguido ninguna de las dos.
Algún día me levantaré de la cama y recordaré qué canción sonaba mientras nos despedíamos sin darnos cuenta.
Hasta entonces, yo seguiré aquí, escribiendo poemas sobre el mar, la infinitud del universo y lo apacible que se ve la muerte.
'¡Es la guerra!', repetía, y daba otro gran trago. Todavía hoy queda alcohol repartido por la alfombra. No sé si hicimos el amor. Creo que no. A eso no se le puede llamar amor.
Sólo bebimos y echamos ojo a los viejos álbumes hasta que el día nos pilló de sorpresa y nos mató la vista.
Hoy en día From Silence va por nosotros. Al final, lo único que quedó es el silencio. Cómodo, demasiado largo y con esbozos de dejar de serlo. Pero, tristemente, el disco siempre acaba igual.
No existen las noches en vela. El insomnio es un estado mental que inventé para tener más horas en las que pensar cómo olvidar o revivir todo aquello. Tanto tiempo después y aún no he conseguido ninguna de las dos.
Algún día me levantaré de la cama y recordaré qué canción sonaba mientras nos despedíamos sin darnos cuenta.
Hasta entonces, yo seguiré aquí, escribiendo poemas sobre el mar, la infinitud del universo y lo apacible que se ve la muerte.
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